domingo, mayo 13


"Oh otoño estrepitoso, que te envuelves conmigo cada tarde

que despojas al camino de mis surcos

que me abres la pálida piel con rasguños de hielo

y me enfrías los dedos.. restándome sentido"


.... Fueron mis gritos envenenados de dolor y de ira, aquellos días en que no había una daga que con delicado filo flagelara mi entorpecido corazón. Aquellos días que enlutaron perpetuamente la cándida ilusión de la entrega inmortal ....


Ha cesado la detestable espera.


Me han sorprendido desistiendo.


sábado, abril 21

Pretexto

Si hubiese tenido un plan siquiera, para cuando llegara este momento...
Sé que he bañado tantos episodios ya, de malgastada melancolía
de derrochada nostalgia rota, que viene de la inercia, de lo inerte...
Y me pregunto constantemente
¿cómo luchan los hombres?
¿como aman los hombres?
¿cómo aceptan la prepotencia de la muerte?
¿cómo enfretan la ignorancia?
Cómo es que esto burdos, asesinos y ancianos hombres
han vivido la vida.
Pues, yo sigo, como si fuese un minucioso trabajo
que soy incapaz de abandonar,
cubriéndolo todo de angustias nostálgicas, melancólicas.
Sigo, tenazmente, preguntándome a solas en la noche
¿Cuál es ese plan, cuál es ese plan que nunca tuve?
¿Cuán cierto es el día que me muestran mis ojos en las mañanas?
Yo me imagino el mundo y a través de la imaginación lo exploro
cierro los ojos y me atrevo a todas esas cosas que siempre he querido hacer
me siento en una nube y salto de ella
almuerzo con mounstros obcenos con camisa
escribo sobre el sonido de una trompeta, mi risa
duermo en tus brazos al alero del universo y sus estrellas
habito el ala de un ave en medio de la tormenta más fría
y me absuelvo de todas mis culpas terribles corriendo desnuda
por montañas, valles y el mismisimo mar infiito....
Pero abro los ojos y ... ¡Vaya!
nada he resuelto, nada he planificado
un mundo infame por redescubrir
un alud de barro sobre mis sienes
y el odio de mis miedos confrontados a mis amores.
Las preguntas,
el sinsabor, el agraz
el momento que llega sangrando en dolor
y el nefasto pretexto de sentir, con este vacío,
lo que uno siente al morir.

lunes, diciembre 11


Son tantas y tan punzantes, terribles e inquisidoras las cosas que esta noche de insomnio quisiera escribir... que estas simples letras del teclado se vuelven pequeñas e insignificantes frente a mí, bajo mis dedos, débiles.
Me quedo con la garganta llena y con un nudo umbilical sin corte entre mis emociones y su expresión. Esta maldita pornografía de la conciencia. Me quedo, como siempre, contenida en mí misma, sin que nadie me vea, me descubra y me sacuda.
Ya no sé si son más irreales mis uñas doradas o mis ganas de secarme estrujada por tus dientes.
Esta madrugada me pierdo. Y una voz me advierte que no será la primera vez.